27 ago. 2013

EL POEMA COMO PAISAJE INDESCRIPTIBLE / Laura R. Martínez


quizá qué habrá pasado ahí
qué siempre habrá pasado.
Parece simple, partir de un hecho, una acción consumada. Luego, una idea de ese hecho, pero siempre el tiempo pasado como sujeto y la acción como circunstancia.
Marcia Mogro (La Paz, 1956) propone un texto construido no de impresiones, sino de sobreimpresiones; dos paisajes superpuestos y entramados en la lengua.

Acullicaban???
Preguntarse por el presente a través de lo que ya no está es un ejercicio casi mudo y solitario.  Intentar socializar esa ausencia se siente un valor que se excluye con otro en un interminable espacio de fragmentación del sentido.

piensa
en la temporalidad del cuerpo
qué significa esta invasión
esta irrupción brutal de la vida cotidiana

no hay manera de saber qué es lo que está aconteciendo
El tiempo se debate entre instancias incomprensibles, como en una planicie con pendiente que dos nombran a la vez kawéskar y jetáksor. Las palabras simples conforman esa planicie y las complejas declinan la pendiente, siempre contraria.

avasallando
desde la profundidad de una psicosis encubierta
desde lo cruel        desde la ambición fueron secuestrados
encerrados en jaulas
expuestos   desplegados  exhibidos
mostrados puestos a la vista lucidos
en las bellas capitales del otro lado del mundo
en la maravillosa sociedad civilizada estos indios ignorantes salvajes indocumentados extracomunitarios incultos miserables indecentes analfabetos mugrientos iletrados
Estados que describen otros estados. La autora reúne las voces en un discurso polifónico: cita, nombra, cuenta. Utiliza, como en otras oportunidades, la geografía de la página y conforma corredores asimétricos donde (expresión de Mónica Velásquez) “la palabra establece también sus geografías paralelas a la real para elaborar su dolor”.

selknam soñaba
(evocaba selknam)
selknam decía
selknam pensaba selknam
caminaba selknam
El poema evoca signos de una cultura rendida. Persiste en rastros de violencia disuelta en la prepotencia del olvido. Narra a destiempo un viaje de dos, que en la soledad que propone el paisaje recuerdan -no sin esfuerzo- la dignidad en estado precario.

como el viento que sopló ayer
así mismo jetáksor
modulación de la letra
de las gamas bajas jetáksor
de las diversas etapas
el perfecto sentido
jetáksor
Para el lector avanzar “Restos de un cielo”, el último libro de Marcia Mogro, podría asemejarse a hurgar en las notas personales de otro lector. Los hechos se presentan como voces que reconstruyen la historia.

sin embargo
cada pueblo
sabe
sus cosas
Estas palabras semiocultas en el margen derecho, arriban a una conclusión individualista y perversa, dando lugar a un paisaje favorable para el hecho consumado entre la belleza y la potencia como una maldición venerada por el tiempo.
La expresividad de Mogro (Semíramis, 16MG.-, Los jardines colgantes, De la cruz a la flecha, Lacrimosa, Excavaciones) en este último texto compone un extenso poema que incita una lectura sin esperas y nos ofrece revisar una guerra que aún hoy transcurre silenciada en el paisaje de la civilización.

Nota: Reseña libro "Restos de un cielo - partes, vestigios, fragmentos, rastros", de Marcia Mogro. 

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