Va con las alas plegadas
pues prefiere la marcha al vuelo,
la tierra y las calles planas,
a los riscos y montañas.Sin memoria ni nostalgia,
el aquí y el ahora:
son el espacio y el tiempo
de su efímero reino.
———
Ahora encarna en el reflejo
del rostro de una muchacha
que de paso por la plaza
se contempla en el espejo.
15 feb 2012
EL VALOR FUNDAMENTAL DEL INSTANTE VIVIDO / Guillermo Augusto Ruiz
9 feb 2012
LA POESÍA BOLIVIANA, ESA DESCONOCIDA / Gabriel Chávez Casazola
Para que esta poesía esté invisibilizada conspiran varios factores: editoriales pequeñas; falta de apoyo estatal; ausencia de publicaciones (libros, revistas, portales) con alcance internacional; escasos canales, flujos y contactos con autores, críticos, editores, traductores y divulgadores de otras naciones. Pero, sobre todo, en el trasfondo, planea una suerte de enfermedad nacional que aqueja también a muchos poetas: la mediterraneidad espiritual.
Ésta consiste en creer, en los niveles subconscientes, que la ausencia de una salida al mar, a un mar arrebatado, encerró a los bolivianos, condenándonos a una suerte de confinamiento más allá (o más acá) de lo geográfico, tan determinante que de él no pueden escapar ni las palabras. Mucho hay de victimismo –y de ignorancia de la propia condición amazónica y platense del país- en esta mirada, en este mito que han alimentado los políticos (y la educación diseñada por los políticos) durante décadas, para solapar sus propias incapacidades.
En el caso de la poesía boliviana, esta malade se ha traducido en lo que llamo una insularidad mediterránea (primera paradoja). Se trata de una poesía atípica, signada por el ensimismamiento y por la asincronía -este concepto es del poeta Gary Daher- respecto a las corrientes o a las vertientes estéticas, e incluso respecto a las discusiones que atravesaron y atraviesan la poesía escrita en nuestro idioma.
Esta, por cierto, no es una valoración negativa. De hecho, la insularidad de esta poética ha cuajado no pocas veces (y esto al margen de las infaltables medianías narcisistas) en una valiosa originalidad y en una gran potencia creativa, crecidas a las márgenes de otras poéticas, constituyendo una suerte de periferia central del continente (segunda paradoja).
Como decíamos al principio, poco se sabe en los circuitos internacionales acerca de la riqueza de esta poesía, de su tradición y de su actual vitalidad, en unos años en que precisamente la insularidad que le ha sido -y aún le es- característica comienza a diluirse, de la mano de la tecnología, las transformaciones glocales y la activa curiosidad de las nuevas generaciones de poetas, ya curados de los males del siglo pasado (o al menos en franca mejoría).
Como una pequeña contribución a la visibilización de esta poética y a su hacerse presente en el mundo, comenzando a disipar interrogantes exteriores y mitos interiores, accedí a la invitación de Alí Calderón para preparar un dossier de poesía boliviana que tomara en cuenta a diez autores, para su publicación en Círculo de Poesía.
Pude haber elegido a los tótems de la poesía boliviana –como Ricardo Jaimes Freyre y Franza Tamayo-; a sus piedras miliarias –pienso en Oscar Cerruto y Jaime Saénz-, o a relevantes poetas cuya obra se desplegó y alcanzó madurez en la segunda mitad del siglo XX y que ahora merecen ser releídos, estudiados y antologados, como de hecho ya viene ocurriendo con algunos de ellos (Edmundo Camargo, Blanca Wiethüchter, Roberto Echazú, ya fallecidos; Pedro Shimose, Eduardo Mitre, Matilde Casazola, Jesús Urzagasti, Humberto Quino, Fernando Rosso y Juan Carlos Orihuela, entre otros poetas que continúan produciendo).
Sin embargo, pues su obra es la que mayor visibilidad e impulso precisa, opté por elegir a diez autores en plena y presente madurez poética, actuales frutos en sazón; diez poetas nacidos en un arco que va desde mediados de los 50 hasta mediados de los 70 del siglo pasado y que son quienes han publicado la mayoría de los libros de poesía más significativos, en diferentes registros estéticos, de la primera década de este siglo. No son poetas del siglo XX, en sentido creativo: son diez poetas del siglo XXI (tras los cuales viene otra valiosa generación más joven, de la que habrá tiempo de ocuparse más adelante, con nombres como Jessica Freudenthal, Emma Villazón, Janina Camacho, Sergio Gareca, Pamela Romano, Diana Taborga, Carolina Hoz de Vila, Pablo Carbone, Vadik Barrón, Paola Senseve y otros).
Cabe apuntar que busqué tejer una selección que abarcara no solamente a poetas nacidos o que desarrollan su obra en la ciudad de La Paz (un vicio del centralismo boliviano, también extendido a la literatura, suele preferirlos), sino también en las ciudades de los trópicos amazónicos y los valles centrales.
Están pues comprendidos Gary Daher (1956), Marcia Mogro (1956), Homero Carvalho (1957), María Soledad Quiroga (1957), Juan Cristóbal Mac Lean (1958), Gustavo Cárdenas Ayad (1961), Benjamín Chávez (1971), Oscar Gutiérrez Peña (1971), Mónica Velásquez (1972) y Paura Rodríguez (1973). Vilma Tapia (1960) debió estar incluida pero declinó estar presente en esta breve muestra, que busca ser apenas una primera y parcial respuesta a ese signo de interrogación que es -aún- la poesía boliviana, esa desconocida.
(*) Poeta y periodista boliviano, nacido en 1972.
Sobre el autor
22 ago 2011
SERGIO GARECA, EL POETA MENOS ORUREÑO QUE SE CONOCE / Juan Carlos Ramiro Quiroga
Texto leído por Juan Carlos Ramiro Quiroga en el acto de presentación del libro "Mirador", de Sergio Gareca, en la XVI Feria Internacional del Libro 2011 (La Paz).
31 jul 2011
TIEMPO DE SIRENAS: UN RITUAL DE ENCANTAMIENTO / Carito Hoz de Vila
Adriana Lanza en su última obra, Tiempo de sirenas explora la travesía de hacer poesía, en una casa de “señales insólitas” como lo es la escritura, donde la palabra salva mundos de la muerte, y trae conocimientos de un más allá, sin saber a ciencia cierta qué consecuencias traerá. Escribir es un acto de brujería. El peligro nace en esa curiosidad de crear y tocar la arcilla de lo desconocido. “Dejemos de lado las ideas de los cuerpos para postrarnos ante las sombras.” La poeta, al husmear historias, seres y emociones que permanecen intactos en la dimensión de sus sueños, se enfrenta a un despertar violento de la consciencia universal. El canto de sus palabras, al igual que el canto de las sirenas, se introduce a un mar de revelaciones aniquiladoras. Habitando las profundidades de su imaginación, estas sirenas arrastran fuerzas sobrenaturales, con el sólo acto de su invocación. Las palabras son un conocimiento que embellece y desconcierta a la vez. La poeta viaja en ellas, se lanza a la aventura de llamarlas, escuchándolas y se pierde en sus fantasmas.
“Algo te nacerá si apuntas al laberinto de la oreja /sin zurcido posible, /como cualquier otro hueco del cuerpo.” La iluminación trae el horror, cuando no está preparada para descubrir secretos de otros mundos, y poder manejarse con soltura entre ellos. Quizás porque hacerse preguntas es el delito de enojar al destino. “Te completas reviviendo el pasado/ cuando sin un pelo de hambre/miraste lo que no sabías./ Y te mostró colmillos.” Aún así, Adriana se introduce en la máquina del tiempo, presiona el teclado y viaja por las letras de su cuerpo y de todos los mundos. Adriana o Ariadna, al igual que una tejedora, se atreve a indagar en la tela de un Dios ilegible, para saber un poco quién es y de qué está hecha en su origen. Esto la hará más a fin al mundo y la certeza de vivir. “El juego entre ser antigua y actual, /adolecer por estar prendida al mundo.” Su canto es la invocación sagrada al canto de un Diosa, la poesía, que en su forma de sirena, enloquecerá a Dios y lo hará hablar en una belleza incomprensible y total. “Muéstrate tal y como quieras, una más en la neblina de tu tiempo nuevo, /sumergida con cuerpo de sirena cantándole a Dios para enloquecerlo.”
El personaje de la sirena lo encarna a la vez esta poeta, en tanto bruja, mitad animal marino y mujer terrestre, mitad ninfa y ama de casa, viviendo el conflicto de una doble vida, entre la realidad y el sueño; entre ser mujer que responde por sus obligaciones sociales como madre y trabajadora, o ser la diosa del arte, la loca y rebelde, que en sus visiones de poeta trastoca los principios de la vida. Entre ser común y corriente o una criatura mítica, transcurrirá su dilema, que sólo se resolverá con la fusión de estas dos identidades y la reconciliación de su oscuridad con su luz. Así, una galería de monstruos y seres mitológicos irán saliendo y entrando de su boca, una y otra vez, y poniendo en crisis sus debilidades y fortalezas. La escritora se expondrá a los demonios de su creación, en un ritual que partirá de la invocación, llegará al diálogo, luego al grito (desahogo) y desembocando en el silencio, encontrará su sanación. “Escribir sólo te salva./ Desflora la presencia que te ampara. /Tradúcela en iluminaciones pendientes/ de tus ojos a miradas antiguas.”
Tiempo de sirenasTe nombro diosa porque te hice una corona, brillante, esmerilada. No sé cómo invocarte si no es con ofrendas. Lo superficial me trasciende, me desmorona. No aparecen todas las voces en mi garganta. Cada uno canta como le viene, sintiéndose menos, jurándose más en la esfera. Siempre solo escucha su I- Pod y entra en sí mismo. Ni el más ateo olvida a dios. Escribir con los dedos en vez del alma, es la mejor manera de tocarte mi reina. Hacer tus formas voluptuosas o ridículas. Pero que seas tú con lamentos y festejos en la soledad. Muéstrate tal y como quieras, una más en la neblina de tu tiempo nuevo, sumergida con cuerpo de sirena cantándole a Dios para enloquecerlo.
15 abr 2011
UNIDAD VARIABLE. BOLIVIA - ARGENTINA. POESÍA ACTUAL / antología
Unidad variable es una antologría que propone hermandad, paridad poética boliviano-argentina. Albricias por el gesto que, ojalá, abra caminos, espirituales y físicos. A partir de esta iniciativa de unidad, que es variable y que porta como mínimo dos caras, se ofrece una muestra de la poesía actual, de la poesía que está haciéndose, a través del foco puesto sobre algunos hitos de ese hacerse. Esta selección tiene el mérito de representar un panorama amplio, no ceñido a tendencias, a grupos de amistad ni a medio alguno de difusión. Marimé Arancet Ruda
La metáfora "unidad variable" retrotraída al contexto boliviano, tiene su grado de justeza. En estas latitudes nunca se vivió en pos de una troncal única e inamovible. La poesía en Bolivia, para empezar, nunca justificó que la experiencia y el oficio de escribir deban medirse al interior del espacio donde se bate la lengua de un poeta, es decir, en el mero egoismo de su circunstancia. Al contrario, anunció siempre que el lugar desde el cual una lengua se hace única y, por qué no, particularmente universal, es el verdadero espacio donde se hace posible el "tránsito infernal maravillado" del poeta hacia su sana dispersión y descalabro lingüístico. Pues esa lengua, acaso esta misma que escribe ahora, descubre su rasgo en el acto mismo que precisamente gana de unario y de poiesis, más allá de todo ideal de tradición. Rodolfo Ortiz
Prólogos: Rodolfo Ortiz y Marimé Arancet Ruda
Autores antologados: Joaquín Giannuzzi, Héctor Borda, Pedro Shimose, Jesús Urzagasti, Hugo Mujica, Santiago Sylvester, Matilde Casazola, Eduardo Mitre, Paulina Vinderman, Daniel Freidemberg, Nicomedes Suárez, Diana Bellessi, Jorge Paolantonio, Javier Adúriz, Jorge Aulicino, Humberto Quino Márquez, Mirta Rosenberg, Juan Carlos Orihuela, Jorge Campero, María Teresa Andruetto, Gary Daher, Cé Mendizábal, Dolores Etchecopar, Marcia Mogro, Susana Villalba, Juan Cristóbal Mac Lean, Susana Cella, Vilma Tapia, Juan Carlos Ramiro Quiroga, Fabián Casas, Marcelo Villena, Paula Jiménez, Enrique Solinas, Andi Nachón, Benjamín Chávez, Mónica Velásquez, Santiago Llach, Gabriel Chávez, Paura Rodríguez, Romina Freschi.
Argentina y Bolivia comparten un espacio fronterizo. Un lenguaje del acá y otro del allá se encuentran y evidencian conexiones y divergencias. Promover el encuentro, tejiendo relaciones para generar diálogos, es colaborar a ampliar el ancho y la permeabilidad de la frontera, naturalizando el intercambio. Para eso que esta edición tiene voluntad, para trascender el proyecto editorial y convertirse en parte del proceso. Laura R. Martínez
2 abr 2011
"EL DESPLOMAR DE SÍLABAS EN EL VACÍO" / Jessica Freudenthal
27 feb 2011
SEGUNDO FESTIVAL INTERNACIONAL DE POESÍA BOLIVIA
Los organizadores, Rubén Vargas, Edwin Guzmán Ortiz y Benjamín Chávez, están cerrando el programa que será publicado en los próximos días.
Para más información pueden visitar el blog del festival
3 dic 2010
AUDIOS / actualización
En principio compartimos estos audios que se tomaron en 2006.
Homero Carvalho / Las puertas
Benjamín Chávez / Poema número mil para una mujer que jamás leyó ninguno
Francisco Azuela / Aztecal VIII
Juan Carlos Ramiro Quiroga / Volador hecho con el asombro de los flamencos
Mónica Velásquez / Hija de Medea
27 nov 2010
FESTIVAL POÉTICAS PLURALES / Perú
La presentación del Festival Poéticas Plurales condensa un concepto estrechamente ligado al proyecto de lectura / poesía. "...Alta Tecnología Andina - ATA y la Fundación Telefónica presentan “Poéticas plurales: texto, sonido, imagen”, festival de poesía interdisciplinaria que reúne diversas expresiones contemporáneas de la experimentación poética: poesía sonora, polipoesía, poesía visual y fonética, videopoesía y acción poética. La curaduría está a cargo del investigador audiovisual peruano, Luis Alvarado".
8 nov 2010
UN IDA Y VUELA CON GIOVANNA RIVERO / Laura R. Martínez
Esta chica superpoderosa (¿en qué radica el poder de la mujer? "El poder está en la imaginación, siempre") que escribe desde su adolescencia va ganando para sí, pero también para la literatura boliviana, un notable espacio en las letras hispanoamericanas. Actualmente, reside en Estados Unidos, donde realizó -a través de la beca Fulbright- una Maestría en Literatura Hispanoamericana en la Universidad de Florida. Este año ha sido invitada a los festivales FINN (Festival Iberoamericano de Nueva Narrativa, Argentina) y al Fet América (Festival Internacional de Novela Contemporánea en lengua castellana, España). Laura Raquel Martínez entrevistó a la escritora boliviana en exclusiva para Palabra Viva.
PALABRA VIVA.- ¿Cuáles fueron tus lecturas de adolescente? ¿Cómo accedías a esos textos?
GIOVANNA RIVERO.- Mis primeras lecturas fueron totalmente accidentales, pues en casa no teníamos una biblioteca clásica y más bien la enorme voracidad que yo experimentaba debía saciarla con las lecturas de mi abuelo, otro lector de fantasías indiscriminadas. Así fue como leí la revista Playboy en portugués! Y también novelas pocket del género Western y por ahí se colaron cosas como "El llano en llamas" o "El último tango en París"... Como ves, un caos maravilloso. También leía historietas y revistas esotéricas.
P. V.- ¿Dónde publicaste tus primeros textos y en qué circunstancias?
G. R.- Publiqué los primeros textos en revistas locales, Santa Cruz comenzaba a despertar a su fase cosmopolita y había un pequeño boom de revistas y suplementos culturales. Ese fue un buen ejercicio para darme cuenta de la distancia pública que existe entre la intimidad de la creación y la decisión de mostrarse ante un lector.
P. V.- Tus primeros libros fueron catalogados como literatura erótica e incluso recuerdo haber escuchado feminista, ¿hasta qué punto es importante para vos plantear problemáticas de género en tu narrativa?
G. R.- Es un mandato interior, una trama natural. Hay mujeres en el mundo y las mujeres nunca han tenido las cosas fáciles, entre sus deseos y la realidad hay mil fricciones y esa es la base de, por ejemplo, cualquier thriller. En mi caso, lo artificial sería desoír ese deseo de narrar qué es ser mujer en el Siglo XXI, una pregunta tan válida como "en qué consiste ser humano ahora?".
P. V.-¿Desde qué punto de vista se podría decir que te interesa abordar la sexualidad: placer, deseo, amor, excitación? ¿Por qué?
G. R.- Porque son pulsiones, fuerzas, vectores en contra del paso del tiempo. Eso, un modo de afrontar la angustia del tiempo que tiende a ser cada vez más acuático, líquido. Ante un tiempo "twitter", la posibilidad de la carne es una resistencia.
P. V.- Noto ciertos elementos bizarros y sucios recurrentes en tus textos, ¿de dónde crees que proviene tus vientitos fétidos?
G. R.- Mis primeras lecturas, las iniciáticas, fueron muy bizarras y eso deja su impronta, su hermoso daño. Pero además, me gusta lo imperfecto, el gesto humano.
P. V.- Uno de tus últimos libros, "Tukzon" surgió en Estados Unidos, donde vivís actualmente, ¿qué espacios o estéticas consideras que le ofreció ese país a tu literatura?
G. R.- Conozco una pequeña parte de Estados Unidos, justo la que los hermanos Cohen utilizan para pintar las patologías de una sociedad entre el puritanismo y la absoluta desinhibición. Los pueblos son paisajes anchos, con árboles y ríos, hermosos, y tras esa belleza hay dolor. Eso me impactó.
P. V.- ¿Pensaste en escribir, o de hecho escribís, en inglés?
G. R.- No. Tengo el español para escribir.
P. V.- "Todos somos extraños" fue una frase que utilizaste hablando de la trama de "Tukzon", ¿cómo se convive con un extraño?
G. R.- Extrañarse es un ejercicio que deberíamos hacer todos los seres humanos porque ese eventual vaciamiento de uno mismo, el preguntarse "¿y cómo sería si yo fuese otro?", permite la comprensión. Al final, eso es lo que busca la literatura, comprender.
P. V.- Dentro de "Tukzon", Other voices me pareció un capítulo impactante por la manera en la que está narrado y por la cantidad de matices temáticos condensados, ¿cómo fue el proceso de escritura?
G. R.- Escuché el testimonio de un amigo que el día de las torres no había podido regresar a su casa porque era imposible atravesar las calles. A él le parecía que tras la humareda y el polvo todavía podía ver el fantasma de las torres. Era su mente que se negaba a aceptar lo que ocurría. Esa percepción fantasmática me llegó a fondo y se convirtió en Other Voices.
P. V.-¿Cómo sentís que es tu vínculo literario y cotidiano con la poética?
G. R.- Intenso. No escribo la poesía, pero la leo, me alimenta, me salva. Es como orar.
P. V.- En relación a la cantidad de potenciales imágenes cinematográficas de tus relatos, ¿sentís afinidad con lenguajes diferentes al literario? ¿cuáles?
G. R.- Sí, inicialmente con el cómic porque de ese género aprendí la importancia de la secuencia y el manejo de ritmos en una extensión dada, y luego del cine, por el enfoque. El cine es enfoque, fotografía, y la literatura se enfrenta a ese enorme desafío.
P. V.- En varias ocasiones hablas de la narrativa boliviana de frontera casi como un género. ¿Cómo definirías ese tipo de producción? ¿Qué características tiene? ¿Quién/es la produce/n?
G. R.- Es que Bolivia es tan diversa y contradictoria que tenemos un montón de fronteras, las cuales sin embargo no hemos sabido capitalizar lo suficiente en la literatura. No sólo por los registros del habla, sino también por las formas de imaginar tan distintas y a veces confrontadas estamos ante una fuente de producción literaria que podría revolucionar Latinoamérica. Mientras la literatura andina mantiene un nivel sobrenatural, casi místico en sus producciones, la literatura oriental muestra una Bolivia posmoderna bastante esquizofrénica. Y todo es válido.
P. V.- ¿Crees que con tu generación la narrativa boliviana ha logrado ingresar en el mercado internacional de la literatura? ¿Qué cosas determinaron / pueden determinar ese proceso?
G. R.- Estamos en ello. Estamos intentándolo. Yo creo que es importante no ser individualistas a la hora de exportar literatura. Un solo nombre no va a cambiar el estado de cosas. Es importante aprender de los argentinos, por ejemplo, a recomendarse unos a otros sin pudores, a formar tradición, a abrir un paraguas cultural que ampare a muchos. Los editores buscan autores, es cierto, pero un autor es más sólido si lo referencia toda una comunidad cultural.
P. V.- ¿Quiénes conforman el panorama de la narrativa boliviana hoy?
G. R.- Todos. Me resisto a hablar únicamente en el lenguaje del mercado. ¿Quiénes lo conforman? Todos los que en Bolivia están escribiendo de manera comprometida y apasionada.
P. V.- ¿Cuál es tu apreciación sobre el ámbito editorial boliviano, sobre el vínculo de los autores con las editoriales y con el mercado internacional?
G. R.- Lo que dije. Que Bolivia en principio no interesa porque sus guerrillas internas no le han permitido mostrar hacia afuera lo contradictoriamente literaria que es. Hay que vendernos como lugar, como tradición para que la cosa sea sostenible. Un editor dice "una escritora boliviana", pero él mismo no está seguro de lo que eso significa. Y si bien los discursos literarios proclaman que la patria de un escritor es el idioma, la imaginación y, por último, Internet, yo creo que no hay que confundir chauvinismos y en contraparte posnacionalismos con la necesidad de que el gentilicio no sea un lugar vacío, desconocido.
P. V.- Mónica Velásquez en su "Panorama y entretejido de la poesía boliviana actual" explica que la poesía ha tenido una continuidad amable entre las generaciones, ¿cómo lo sentís en la narrativa?
G. R.- No sucede igual. La narrativa se ha movido con saltos mortales y piruetas arriesgadas, por lo menos en la región oriental, que es donde a fines de los años noventa comenzó a gestarse una vocación de modernidad necesaria como punto de inflexión. Es que hablamos de más de una dinámica literaria en Bolivia. Una cosa era La Paz y otra Santa Cruz, por ejemplo.
P. V.- Y en su relación con el canon internacional, ¿crees que la narrativa boliviana fue más o menos permeable que otros géneros?
G. R.- Midiendo a escala, sí. Lo que pasa es que antes de Internet el acceso a lecturas contemporáneas era demasiado azaroso. Hemos tenido que cubrir algunos atrasos a la velocidad de la luz.
P. V.- ¿Considerás que en Bolivia (como en otros países) la narrativa tuvo y/o tiene mayor arraigo en el lector que la poesía?
G. R.- Claro. Es parte de la genética imperfecta del ser humano. La poesía usa menos palabras y eso puede confundir; sus estrategias y retóricas se mueven en altos niveles. Leer poesía es un trabajo más arduo que leer un cuento.
P. V.- Hace unos meses estuviste en Argentina, como invitada al Festival Iberoamericano de Nueva Narrativa, ¿resultó una experiencia positiva?
G. R.- Argentina es un lugar intenso. Yo tenía que haber ido antes y ahora necesito volver. Acordate que mis primeras lecturas fueron de editorial Columba, o sea que ahí hay un vínculo afectivo muy fuerte. Pero en términos del "business literario", el viaje me permitió conocer gente interesante, gente que admiro y también me permitió mostrar un poco lo que yo hago, salir del involuntario autismo. Además, ir hasta el fin del mundo para escribir es muy coherente con mis propias apuestas artísticas.
P. V.- A partir del encuentro, ¿cambió tu mirada sobre el campo literario iberoamericano?
G. R.- Antes estuve en otros encuentros iberoamericanos y ahora mismo estoy volviendo del Fét a América, en Barcelona. Los encuentros sirven para muchas cosas: para hacer amistades literarias, para que te regalen libros, para pensar mejor en lo que uno está mismo produciendo, para enajenarse y para desmitificar algunos éxitos. Ojalá de los encuentros salieran manifiestos, pero es que somos demasiado sumisos con el mercado. De todos modos, en los encuentros siempre se siembra una semilla cuyos frutos no son inmediatos. Yo disfruto muchísimo del posencuentro, cuando comienzo a vislumbrar esa gestación, el modo en que lo que no era materia o idea comienza a derivar en otra realidad. La amistad literaria es el fruto más rico, porque eso puede modificar estéticas.
P. V.- ¿Qué expectativas hay sobre las generaciones de narradores nacidos después de los 70s.? ¿Se debatió al respecto en el encuentro?
G. R.- No, en Ushuaia no fue un tema agendado, y en Barcelona lo hablamos un poco: una relación menos oposicional con los del Boom, cierta empatía por el pop, fragmentarismo, hiperrealidad, pero también el impacto de haber sido jóvenes que sólo tenían la tele a ser adultos jóvenes con un acceso casi ilimitado a lo virtual. Este shock lo tenemos que procesar dentro de la literatura.
P. V.- Quizá por fatal inspiración te pregunto... ¿hoy a quiénes lees? ¿cómo accedes a esos textos?
G. R.- Leo de todo: ensayos Siglo XXI, literatura súper contemporánea, gringos, españoles, latinoamericanos. Es una voracidad un poco caótica que me cuesta plata, pero regulo eso gracias también a que actualmente cuento la biblioteca de la Universidad de Florida, que es una de las más completas en ficción latinoamericana en los Estados Unidos.
P. V.- Quisieras agregar alguna anécdota del Festival Iberoamericano o alguna otra cosa.
G. R.- Viajé con Irene, mi hija, a Ushuaia, y poder integrarla a una actividad literaria me permitió consolarla por las heridas que involuntariamente los familiares del escritor o escritora se llevan sin comerla ni beberla, pues el oficio literario es muy demandante y uno no siempre sabe poner límites a la antropofagia de la ficción.
Publicado en Palabra viva
22 oct 2010
DE LA ANSIEDAD SERENA Y LAS ILUMINADAS AGUAS / Xavier Jordán
Una rendija
Y tomando barro de la acequia
el niño formó cinco pajarillos cuando nadie lo veía.
Se alisó entonces el cabello que le cubría la frente
tomó aire
sopló suavemente sobre ellos
y echaron a volar.
Tan preciso y mágico como esto, El agua iluminada transcurre a través de mí con la serenidad calmada de los tardíos treinta que me aquejan y me ponen en la ruta del placer de estar aquí, hablando de Chávez y de Steve Mcqueen.
21 oct 2010
EL AGUA ILUMINADA / Gabriel Chávez
El agua iluminada, que acaba de ser presentada en la Feria Internacional del Libro de Cochabamba, es la más reciente producción del poeta Gabriel Chávez Casazola.21 sept 2010
DEMONÍACO AFÁN: LECTURAS DE POESÍA LATINOAMERICANA / Mónica Velásquez
La publicación, editada por Plural y la Universidad de Pittsburg, consta de "seis ensayos comparativos en el que se incluye un poeta boliviano y uno o más latinoamericano, para poner nuestra poesía en diálogo con otras", explicó la autora. Además, agregó, "se incluyen tres ensayos teórico-críticos para pensar la lectura de poesía".
Entre los poetas estudiados se encuentra: Eduardo Mitre, Juan Carlos Orihuela, Marcia Mogro, Humberto Quino Márquez, Eduardo Nogales y Blanca Wiethüchter.
Demoníaco afán "pretende subsanar una desconexión entre la poesía boliviana y la latinoamericana por medio de diálogos o puentes entre unos y otros gracias a un tema, un lenguaje, una actitud o una causa comunes".
9 sept 2010
LA LECTURA DE POESÍA / Ramón Rocha Monroy
Es curioso que la poesía sea el género más estrechamente ligado a la facilidad de jugar y fantasear propia de los niños, pero que la lectura de poesía no sea una preferencia en los programas oficiales de educación. Como decía Rafael Alberti, la poesía es la manera de recuperar la inocencia perdida. Las iluminaciones de la poesía son destellos de esa alma primigenia y colectiva de la cual los niños son antenas y transmisores explícitos. Una ventaja adicional, pues se trata de un ejercicio de la memoria antes que de la escritura, no estimula sin embargo a los dómines de la Reforma Educativa a estimular la lectura de poesía.
Lo peor es que los niños acceden al conocimiento de la poesía más mema y envejecida, como las Fábulas, los lloriqueos a la muerte de la madre o los versos cívicos, pero nadie quiere enseñarles un buen poema de Borges o Neruda, de Nicanor Parra o de Eduardo Mitre, que quizá los conquistaría para siempre al mundo de la lectura.
En cambio qué auge artificial tienen la saga de Harry Potter o del Señor de los Anillos, es decir la prosa fantástica de un folklore existente o inventado, pero remoto y ajeno. En lugar de recurrir al embrujo de la musicalidad del verso, se prefieren recursos más bien visuales, porque sólo se consolidan con el auxilio del cine multimedia, abundoso en efectos virtuales.
Juan Manuel Argüelles dice que vivimos en un mundo de prosa, que no sólo es prosaico en sus experiencias, sino también en sus modelos de lectura. "La poesía, dice, es un género que muchos juzgan complejo y a veces inextricable, y, sin embargo, si hiciéramos una encuesta entre los lectores ya formados, podríamos saber que una gran proporción de ellos descubrió la lectura por medio de la poesía y no siempre en un libro de poemas, sino en algún compendio, en cierto manual o en los mismos libros de texto donde unas pocas palabras lo deslumbraron y lo hicieron ver el mundo de otra manera."
A veces la poesía irrumpe en la vida de los jóvenes gracias a la iluminación que produce el primer amor. Irrumpe y se queda, así sólo fuera como un hermoso recuerdo hecho de palabras ligadas al amor. La primera amada nos produce eléctricos estremecimientos ligados a esos cortocircuitos que provoca la lectura de la buena poesía.
Los dómines de la educación formal no suelen examinar las consecuencias de dar a los niños lo que Argüelles llama "textos estéticamente vacíos". Se les hace comprar libros de autores de best sellers, en lugar de confiarles obras inmortales confiando en su inteligencia, su capacidad de comprensión y de asimilación estética. No es lo mismo un niño que lea la cojuda serie de El Caballo de Troya, que un adolescente que ha sufrido el encuentro con El lobo estepario, de Herman Hesse. Aquél es un ser insatisfecho en busca de otras formas de acceder a la estética o a la pura diversión. Éste en cambio se ha enriquecido con su primera crisis de soledad, que lo signará por el resto de su vida. Cuánto más si a un adolescente le damos la lectura de la poesía de William Blake o le enseñamos a comprender "El cuervo", de Poe.
Ramón Rocha Monroy. (Cochabamba, 1950) escritor y periodista. Su novela El run run de la calavera (premio Guttentag 1983) integra una lista de 15 novelas que seleccionó una reunión de 40 expertos convocados por el Ministerio de Culturas. Ha publicado también las novelas ¡Qué solos se quedan los muertos!, Potosí 1600, Ladies Night, La casilla vacía (premio Alfaguara 1997), Ando volando bajo (premio Guttentag 1996) y Allá lejos. Es columnista de Los Tiempos, Opinión y La Prensa.
Texto publicado con autorización del autor.
7 sept 2010
ESCRITURA CONQUISTADA / Floriano Martins
"¿Cómo, después de una declaración así en un libro como éste, seguir pensando que las poesías nacionales son solamente eso? El libro sin embargo va más lejos y se adentra en las poéticas de los autores, en lo que ellos piensan de la poesía y la labor del poeta en el mundo, y en ese abierto campo surgen fértiles paralelismos y fecundas oposiciones. Se termina con ello, de una vez por todas, de desdibujar la distancia mientras que se delinea claramente la silueta de cada poeta, de cada tradición: las fronteras se transforman en contornos", se pregunta y responde el autor mexicano Manuel Iris.
Entre los escritores que integran el diálogo se encuentran Gary Daher y Eduardo Mitre (Bolivia), Francisco Madariaga y Susana Giraudo (Argentina), Enrique Gómez-Correa y Pedro Lastra (Chile), Carlos Germán Belli y Javier Sologuren (Perú), entre muchos otros.
Floriano Martins (Brasil, 1957), poeta, ensayista, traductor y editor. Se ha dedicado en particular al estudio de la literatura hispanoamericana, sobre todo en lo que respecta a la poesía. Desde el espacio que creó en el año 2000 de la revista electrónica Agulha –actualmente Agulha Hispânica–, ha intentado reconocer, en el escenario múltiple de la cultura contemporánea, las más valiosas individualidades, iluminando las zonas oscuras imputables a las editoriales brasileñas.





